domingo, 1 de febrero de 2015

FILO



¿Qué se siente cuando alguien, contra tu voluntad,
clava un acero en tu carne?.

¿Qué se siente cuando tú, voluntariamente,
agujereas con ansia los caminos que recorre tu sangre?.

Recuerdo perfectamente la imagen … el intenso manar,
pero ya no puedo sentir el calor de rojos ríos
escurriéndose por mi piel,
ni del hielo recorriendo las venas,
ni del susurro dulce de la parca.

Bah, a al carajo, las experiencias son un fraude.

Afortunadamente, para ociar, o para sufrir
o para amar
(confortable duda),
una Luna fue mi donante.

(Tano) 24.1.15

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