sábado, 24 de septiembre de 2011

ADIOS A LA LUZ





Refresca la brisa el paseo de los niños mientras comentan sus gestas de guerra,
armados tan solo con tirachinas
que siempre ganaron peleas
y nunca mordieron la tierra.

Vuelan sus mentes y lenguas para hablar de un futuro
plagado de ideas de cuero y de piedra,
de dibujos que se multiplican por el infinito,
de color en los ojos y en las camisetas
que se exponen para regocijo de los paseantes
en playas y pueblos los días de fiesta.

Quisieran mamar de aquel firmamento
preñado de constelaciones rojizas y bellas,
sus labios pueriles solo les alcanzan
temblando febriles a rozar la gloria
que da el roce de un beso sentido,
que da esa caricia de amorosas yemas.

Vuelta a la infancia,
logro de quimeras.

Revienta los sueños de los churumbeles
un brusco destello de fuego canalla
surgido de un fondo podrido de negra alacena,
secando los mares y los lacrimales,
mojando la espalda de aquel blanco cielo
que ya se ha perdido tras nubes fatales
nacidas de aguas obscenas.

Murieron los besos de las amapolas
al agotarse la sangre en sus venas.
No brillaba la piel de la Venus
al tornarse el mármol en cera.
Ya no juega en la orilla la niña
al sentir que una ola la lleva.
Ni los torpes tirones de pelos
que aquel niño travieso le diera
consigue que cambie su rictus
que no dice nada ni decir espera.
Los humos se contaminaron
y las risas son quejas.
Ni arenas ni piedras esperan mañana,
ni complicidades de noches en vela.

Adiós a la infancia que mojo su mecha,
adiós a la luz…,
…el invierno acecha.



 

4 comentarios:

Setefilla dijo...

................WAAAAOOOOOO.....Felipe este poema es una joya, es precioso y muy elaborado.
Hablas de la infancia que se marcha hacia la adultez; O se quiebra por culpa de los adultos, no sé cual de los dos aspectos cobra más fuerza,creo de cualquier forma, que ambas fotografías de niños sin infancia están presentes.
"Adiós a la luz", titulas y resumes.
Ah pero antes de llegar ahí, al alma expresiva del poema, tocas una infancia presente en todo su esplendor, y la tocas con amorosa poesía, en donde se suceden imágenes muy capaces.

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"(...)sus labios pueriles solo les alcanzan
temblando febriles a rozar la gloria(...)"

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"Murieron los besos de las amapolas
al agotarse la sangre en sus venas."

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Cito algunos de los versos que me han impactado por lo que evocan.Felipe esta obra me encanta.

Mira, me has recordado a un poema que escribí sobre la infancia, aunque bastante "normalito", te lo dejo con tu permiso.

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Mis días de infante



Dijeron que volverían,
y en el ciclo que no cesa
los días se sucedían,
los aires que eran tibios
los vientos que fueron fríos,
las noches de pálido celeste
madrugadas de azul profundo,
todo iba hacia adelante,
las mariposas se hicieron madres,
los juegos se hicieron cristal
y se rompieron,
más ellos...
no volvían nunca,
[ no volvieron ].


Mi más sincera felicitación, mi admiración.

Sete

Endless Love dijo...

Adiós a la infancia y a la inocencia…
Evocando juegos simples con tirachinas (en mi país se llaman hondas) queriendo sorber de aquel firmamento que está colmado de rojas y bellas constelaciones.
Vuelta a la infancia,
logro de quimeras.
me quedo aquí con estas imágenes cargadas de nostalgia pero llenas de alegría, para no llegar al adiós, a ese adiós a la luz , al invierno que asecha , en donde las risas se convirtieron en quejas. (auqnue sea una realidad)
Precioso Poema.

Tanito dijo...

SETE, me abrumas. No te conformas con dejarme un comentario que me llena de tanta satisfacción como rubor, sino que ademas me regalas un poema precioso, aunque esto último, lo del poema precioso, sabes que ya no me sorprende, me encanta leer tus poemas y los disfruto tremendamente, pero ya no me sorprende, joder, si son tuyos es lo normal.
¡ Gracias sinceras y besos agradecidos y admirados !

Tanito dijo...

Querida ENDLESS: Aquí las hondas son un artilugio que también sirve para tirar piedras. Lo usaban antes los pastores y se hacía con cintas y zapatas de cuero, que había que girar en el aire hasta que soltabas uno de los extremos y la piedra salia disparada. Había gente que tenía una puntería increible con ellas.
Los tirachinas los hacíamos los chavales con una horquilla de palo en forma de Y, dos tiras de goma que recortábamos de viejas cámaras de neumático de coches, motos o bicicletas y una zapata de cuero. Había tambien chavales que tenían una puntería endemoniada, entre ellos y modestia aparte, un servidor, jajaja. Numerosos pájaros, topillos, ratas etc y alguna cabeza de algún "enemigo" podrían dar fe de ello, jajaja.

Me alegra tremendamente que te haya gustado este poema, de verdad, elevas tremendamente mi autoestima literaria.

¡Degruteciertosmil besos, mi amiga!