martes, 21 de mayo de 2013

BREVES 21513



Ni mil diablos
susurrando a la intuición
injurias sobre mi al oído.

Ni mil oportunidades perdidas
de haberme mordido la lengua.

Ni mil millones de años-beso
de esa muralla fría,
esa de la que hablan los cuerdos.

Ni mil alertas nucleares
lograrán hacer que razone
sobre lo que mi corazón
dictó sentencia.




Miro a las estrellas en el cielo oscuro,
¿qué encontrará la gente en ellas?,
sólo un lienzo negro
salpicado de puntos blancos,
¿Dónde coño verán un carro?,
y una osa mucho menos.

Devuelvo mi vista al sucio asfalto,
podría ser aún peor,
yo nací sobre barro,
al parecer fue un otoño lluvioso.

Añoro el viejo empedrado,
ahora la gente ya no resbala
estampándose en el suelo.

No sé de que reírme.




Inútiles pies de barro
y muro de carga maltrecho.

Las raíces buscando lunas
y los tallos tierra adentro.

Van la patadas al aire,
cabezazos contra el suelo.

Mi universo boca abajo,
aunque quiera, ya no puedo.

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